Gabo y su ojo morado: “Mario pega duro…”


Una anécdota histórica es el puñetazo que le propino el peruano Mario Vargas Llosa a su, en ese entonces, entrañable amigo Gabriel García Márquez.

Existen muchísimas versiones del hecho, que fue en un bar, que fue en cine, antes de ver una película, después de ver la película, etc. El hecho ocurrió el 12 de febrero de 1976; la crema y nata de la intelectualidad latinoamericana se había reunido para ver la película Sobreviviente de los Andes, en cierto momento García Márquez se acerca a Vargas Llosa con el fin de darle un abrazo ya que no lo veía hace meses, pero el escritor fue recibido con un no tan cariñoso derechazo que lo mando directo al suelo, se dice que Vargas Llosa le grito al momento del golpe: “¡Cómo quieres que te salude después de lo que le hiciste a Patricia en Barcelona!”.

El periodista peruano Francisco Igartua relata en su libro de memorias ‘Huellas de un destierro’ lo que él vio: “cerca del vestíbulo del cine, un grupo de personas, entre ellas la escritora Elena Poniatowska, rodeaban al futuro Nobel. Alguien había adquirido un bistec en una carnicería y se lo habían puesto sobre el ojo dañado, intentando reducir la hinchazón.

Días después del incidente, Gabo llamaría a su amigo el fotógrafo Rodrigo Moya para que tomara un registro grafico de las secuelas del incidente, es decir del hematoma en ojo izquierdo y de la nariz herida del escritor colombiano.

El fotógrafo recuerda que, aquel día, “Gabo hacía bromas sobre lo fuerte del golpe recibido: ‘Mario pega duro… Me pilló por sorpresa’, decía“, el fotógrafo además explica un poco por que García Márquez quería hacerse esas fotos: “Para que quedara constancia de aquello, y yo era de confianza. No sé, digamos que tiene su narciso bien plantado

Moya guardaría esas fotografías durante más de 30 años, hasta que decidió que era el momento correcto para mostrar las históricas fotografías del ojo morado del Premio Nobel.

Los rumores dicen que el problema fue a raíz de los consejos sentimentales que García Márquez le daba a Patricia, la esposa de Vargas Llosa; se dice que le aconsejo el divorcio pues en ese entonces el Peruano vivía un romance con una mujer sueca; tiempo después Patricia y Mario se reconciliaron, el peruano se entero de los consejos de su amigo y decidió que debía romperle la cara.

Luego la política los separaría aún más: Vargas Llosa enrumbo hacia la derecha convirtiéndose en un fiero defensor del liberalismo y García Márquez siguió camino a la izquierda, siendo un defensor del Castrismo en Cuba.