Recuerdo claramente la “ceremonia” que implicaba ir a recibir la bendición de lunes santo, que en mi casa al igual que en otros muchos hogares cusqueños implicaba alistarse y salir prácticamente a la carrera para poder acceder a la plaza de armas antes de que esta se hiciera completamente intransitable o mejor dicho hasta que solo existiera una ruta que seguir o por donde dejarse arrastrar, al menos si uno no había conseguido un lugar privilegiado en el balcón de alguna casona.
Obviamente era algo que aun desde muy pequeño detestaba, el tumulto de gente, los empujones y el hecho de estar mas de 25 minutos parado en el mismo lugar nunca han sido cosas que me atrajeran, aun la promesa de los anticuchos a la bajada o comer los clásicos dulces que acostumbraban vender a lo largo de la avenida El Sol nunca fueron incentivo suficiente para subir de buena gana, tal vez por este motivo cuando tuve la oportunidad de elegir decidí dejar de hacerlo. Pero ahora, ya con los años encima, vuelvo a subir a presenciar esa tradicional bendición, a meterme dentro de la turba y recibir empujones y ver los rostros de las personas desencajados por la preocupación de no llegar a tiempo a presenciarla.
Pero aun cuando mantiene su forma en conjunto, muchas cosas se han perdido o han cambiado, ahora ponen una pantalla gigante para que los que no llegaron a la plaza de armas puedan ver entrar al Taytacha gracias a la magia de la tecnología, ya no se ve la cantidad de puestos que en mi infancia se veía por que ahora se cuida de no ensuciar la ciudad y ya no todos subimos por devoción, propia o de nuestros padres, ahora muchos subimos a registrarlo con nuestras cámaras, a contemplarla durante nuestro viaje o a encontrarnos con nuestros amigos, me pregunto, cuantos saben el origen del Taytacha o de por que es el Patrón “Jurado” del Cusco, yo se la historia por que mi padre solía contárnosla todos los Lunes Santo para animarnos de alguna manera a subir por devoción a verlo, pueden encontrarla aquí en la pagina del Taytacha y aunque yo me quedo con la forma mas familiar de contarla que tiene mi padre, no pienso resumirla y transcribirla acá en el blog.
Pero bueno, les dejo con el motivo por el cual subí a darme de empujones un Lunes Santo a la Plaza de Armas y aun cuando no son muchas o las mas impresionantes, creo que podrían servir para entusiasmar con ir el próximo año al que aun no ha ido y traer recuerdos gratos a quien por la lejanía no puede hacerlo.
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